Hoy desperté agobiada. Desde el momento en que abrí los ojos y me di cuenta que me había despertado más tarde que la cresta en un día en que, supuestamente, iba a solucionar todos mis temas pendientes. Pero decidí que no era tan grave, que igual no era tan tarde, que igual tenía tiempo y podía aprovecharlo como se debe. Además, ayer fue lunes y fue un lunes bacán, y según yo si el lunes es bacán el resto de la semana no puede no serlo. Así que hoy iba a ser un buen día.
Cuando ando agobiada a veces termino evadiendo. Justo me habló la Nacha, me preguntó "oye qué galleta me sirve para (x) en el Cookie Run?", terminé jugando Cookie Run. Me agobié un poco más porque me di cuenta que estaba evadiendo. Pero filo, seguía con esa esperanza que al final del día todo iba a estar bien, total todavía era temprano.
Me levanté, me lavé el pelo, me sequé el pelo, saqué toda la basura del departamento –me he cambiado de casa como mil veces desde la última vez que escribí en el bloc– y lavé la loza. Después cociné, comí, vi el CDF –que lo contraté hace poquito y es como mi nuevo mejor amigo– y volví a lavar la loza. Estaba lista para sentarme en el living a producir.
( Un paréntesis necesario )
La última vez que escribí en el bloc me quedaban dos semanas para cambiarme de casa y estaba súper deprimida por eso. Me encantaba la casa donde vivía y me iba a ir a vivir a la comunidad ecológica de Peñalolein, que ya de nombre me molestaba porque hacerse llamar comunidad me parecía ser demasiado shuper. Y me daba un poco de miedo que me encantara y terminar siendo una más, después ser la típica hippie cuica lana hueona que en realidad sólo lo es por fuera. [Spoiler alert: eso no pasó.] Entonces no tenía muchas esperanzas y veía un futuro oscuro –y hippioso– por delante.
[ Un paréntesis –pero cuadrado– dentro del paréntesis redondo: tengo caleta de hueás que contar así que probablemente esto sea largo c: ]
Y ya po, me fui a la comunidad ecológica. Pasé como 1 semana de quejarme de los bichos porque puta que habían bichos. Una vez había una araña culiá gigante afuerita de la puerta del baño y le echamos raid y la hueá caminó como 3 pasos y le salieron –no estoy exagerando– como 100 arañitas miniatura por el poto. Decidí que yo no era para eso. Aunque esa decisión me duró poco, de repente me empezó a gustar la vida alejada de la ciudad. Era verano, no tenía tanto que hacer en Santiago –sí, llegué a ser tan desagradable que decía "ir a Santiago" sabiendo que vivía en la misma ciudad–, así que era todo bonito. No me demoraba tanto en llegar a la pega, me gustaba la pega, tenía piscina, para la gente era panorama ir a mi casa, y contratamos DIRECTV y podía ver los partidos de la Premier.
Peeeero. Se acabó el verano y volvimos a clases. Misteriosamente todo –todo– –TODO– empezó a fallar. Cuento corto (porque me revienta las pelotas quejarme mucho, irónicamente) se cortaba el agua a cada rato, el agua caliente no funcionaba jamás, los perros culiaos del barrio mataron a mi gato regalón, me dejaron de caer bien los hippies, nos entraron a robar, unos vecinos se agarraron a palos en el patio (lo cu ra), me nació una repulsión a los hippies cuicos que, irónicamente, siempre se quejaban de no tener plata y la hueá y blá. Ya, ok me puse muy odiosa y eso no me agrada así que fin. El punto, es que todos se apestaron, no sólo yo, así que nos quisimos ir y, mientras mi mamá encontraba casa, mi hermano me ofreció quedarme en el departamento donde vive con la Gaby, su polola. Ahí estaba viviendo Sergio, amigo/casi hermano de la Gaby. Y yo feliz po, de verdad no daba más en la comunidá.
Ah, y además tenía planeadas unas vacaciones a Argentina desde el verano, cuando aún era una persona feliz (?), así que el plan era: me voy a Buenos Aires, vuelvo, y me voy al departamento del Seba. Eso fue a mediados de Mayo.
( Perdón, pero necesito un paréntesis dentro del paréntesis )
Mi verano fue cuático. Así como emocionalmente hablando. Esos momentos de odios y no tanto odio y después odio de nuevo y después ándate a la chucha y después eso. La hueá es que gracias a lo multiemocional que anduve, entre otras locuras varias, un día me bajó la locura y me compré un pasaje a Buenos Aires. Solita y sin algo planeado. Ni plata. Ni nada. Era todo así como una nube de incertidumbre (yiaaa) que no tenía pico idea cómo iba a resultar.
El 2004 conocí a un cabro de Argentina por Fotolog (sí, Fotolog) y onda nos mandábamos dibujitos y nos hicimos mil amigos y hablábamos por messenger y esas locuras old school. Cuando me compré el pasaje a Buenos Aires le conté y me ofreció alojamiento. Y le dije que obvio. Y fue la mejor decisión del universo. Ahí conocí a su polola –que les da risa la palabra, obvio, es demasiado chilena– y a sus amigos y filo, fueron las mejores vacaciones del mundo.
Dentro de las cosas más bacanes del viaje, mi amigo (Nahuel) tenía en su casa una olla para hacer cabritas (pochoclos) que era exclusivamente para eso. Para hacer cabritas. Y a quién no le gustan las cabritas po. Así que comí muchas cabritas y llegué a Santiago y le comenté a mis amigas "en Argentina mi amigo tenía una olla para hacer cabritas, qué paja que acá no existan" y una me dijo que acá sí existían. Y las busqué y era verdad, así que ahora más encima tengo una olla para hacer cabritas, qué linda la vida.
( Fin del paréntesis dentro del paréntesis )
Y eso hice, llegué de las mejores vacaciones del mundo (aguante Argentina) y me vine al departamento, supuestamente por un tiempo corto, pero filo después se fueron dando las cosas –los detalles me los guardaré para otra ocasión– y me terminé quedando acá por más tiempo. Así que ahora vivo en el centro, encontré pega que me gusta además de la otra pega de la tesis, y anda todo tranquileto. Además me traje el deco de DIRECTV pa acá así que no podría quejarme de nada en la vida.
Para cerrar el paréntesis, que igual fue cagón porque me dio paja contar con mucho detalle todo lo acontecido, me gustaría terminar diciendo que la chupe la comunidad ecológica :).
( Fin del paréntesis )
Y bueno. Me senté en el living a producir y mi mente agobiada se transformó en una mente directamente angustiada. Me di cuenta rápido que no iba a estar productiva porque cuando ando así como que no. No funciona la cosa. Además justo alguien me habló sobre el informe del E –que puta la hueá me saqué un 1 porque obvio porque no lo hice–, me empezaron a preguntar por una de mis mil pegas actuales, me acordé de mi otra pega y algo que tenía que hacer que era fome, me acordé de la otra pega que tenía que planificar una reunión que no había planificado y tampoco tenía ganitas de hacerlo, etc. Me angustié. Me acordé que me quería comprar un libro, se me metió entre ceja y ceja que tenía que ser hoy, y filo, salí. Fui a una librería, no estaba, fui a otra donde obvio que iba a estar, tampoco estaba, después fui a una tercera donde me aseguraron que sí o sí iba a estar, y tampoco estaba. Me dijeron que fuera a Huérfanos, que ahí seguro estaba. Pensé como "ya, ando suficientemente irracional saliendo a buscar un libro teniendo tanta hueá que hacer, ni siquiera voy a tener tiempo para leerlo, pa qué tanto hueveo con comprar el libro, obvio que es una señal que en tres librerías no haya estado" así que fui a Huérfanos. Y lo compré. Ah, además ando súper pobre así que todo era mala idea. Pero pico, compré mi libro, volví a casa y me di cuenta que estaba siendo muy irracional.
Le comenté a un amigo que me sentía irracional, y me que me había comprado un libro. Me dijo "léete mi hueá de libro po" –en su estilo de escritura, claro–, un libro que me prestó como hace 1 semana, hueón apurón. Pero tenía mil hueás que hacer así que no tenía tiempo para leer. Así que me empecé a leer su hueá de libro. Me encantó. No podía parar. Me terminé el libro. Y decidí que me gustó tanto que me había inspirado y que tenía muchas mil ganas de escribir en el bloc.
Y aquí estoy. Pero. PERO. No me siento como evadiendo las responsabilidades. Me gustan estos días, de hacer cosas que me gustan, que me gustan mucho. De decir "pico, tengo mil hueás que hacer, pero tengo ganas de leerme un libro y qué tanta hueá". Quizás mañana me arrepienta, pero eso es problema de la Dani del futuro. Y, en general, la Dani del futuro tampoco se hace mucho problema con las hueás, entonces tampoco siento pena por ella y la forma en la que va a tener que manejar su tiempo para poder cumplir con LA RESPONSABILIDÁ.
Ya que estamos en esas, les recomiendo con locura el libro que me acabo de leer: Discursos desde la juventud contemporánea, de Álvaro Bley. Y no es que yo sea una súper intelectualoide que pasa leyendo libros y recomendándoselos a su gente, de hecho no leo nunca. Pero hueón. RECOMENDACIÓN.
En resumen: mi 2015 ha sido una locura. LOCURA. Pero todas las locuras al final terminan siendo buenas. Vaso medio lleno y hueá.
Eso, os quiero. Me retiro para seguir no produciendo.
Au revoir.
Suena: música que no distingo. Pero estoy tomando vinito y comiendo maní japonés, así que estoy muy feliz.
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